Luxor

La antigua Tebas, capital de los faraones, está en el corazón de los vestigios monumentales; también es una ciudad en la que la vida transcurre tranquilamente.

Buenas razones para amar Luxor
Al alba, sobrevolar Luxor en globo, perderse en el laberinto de piedras de Karnak, el mayor conjunto monumental de Egipto, visitar la gran necrópolis de Tebas, dominio del dios Osiris, tomar un té en el Winter Palace, donde Howard Carter anunció el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, contemplar los colosos de Memnón, guardianes del valle de los Reyes, visitar el museo de la momificación para conocer todo sobre el arte funerario de los antiguos egipcios, tomar un karkadé, un zumo de flor de hibisco, en el campo cercano, pasar de una orilla del río a la otra.


El Cairo

Conocida como “la madre del mundo” (Oum al-dounia), la mayor megalópolis de África desprende una energía increíble, a la vez moderna y ancestral.

Tomar un té en El Fishawi, el famoso café de los espejos, en el zoco de Khan El Khalili, descubrir la única de las siete maravillas del mundo (pirámide de Keops) que todavía permanece intacta, perderse en la ciudad a merced de las visitas de las mezquitas y madrazas, escuchar los cantos de los almuédanos y los gritos de los vendedores ambulantes, saborear un foul en el barrio de Agouza, viajar en el tiempo cruzando la puerta Bab El Fotouh y en las callejuelas del barrio islámico, perderse entre la multitud coloreada del mercado de camellos de Imbaba, pasear a lo largo de la cornisa al caer la tarde, contemplar la ciudad “madre del mundo” desde el monte Mokattam o descubrir el museo de arte islámico recientemente modernizado por Adrien Gardère.